Los problemas en el tren delantero de la Desmosedici vuelven al centro del paddock
La caída de Pecco Bagnaia en Le Mans no fue solo un episodio de carrera. El incidente ocurrido en la curva Dunlop durante el GP de Francia ha reabierto interrogantes técnicos que desde hace semanas acompañan a Ducati y al dos veces campeón del mundo MotoGP. En el paddock, de hecho, crece la sensación de que la Desmosedici GP24 ha perdido parte de aquella solidez que en los últimos años había convertido la moto de Borgo Panigale en el referente absoluto de la categoría.
A dar todavía más peso al debate contribuyeron las palabras de Ramon Forcada, uno de los técnicos más experimentados y respetados del Motomundial, que analizó en profundidad las dificultades acusadas por Bagnaia en las fases de frenada y entrada en curva. Un análisis técnico que inevitablemente también ha puesto el foco sobre la comparación directa con Aprilia, hoy considerada cada vez más cerca del nivel de Ducati.
Bagnaia y ese feeling perdido vuelta tras vuelta
La frenada sigue siendo el punto crítico de Ducati
Después de la carrera de Le Mans, Bagnaia había explicado con claridad el problema que lo llevó a la caída. El piloto piamontés habló de una progresiva pérdida de feeling en el tren delantero, una sensación que se habría acentuado con el paso de las vueltas hasta comprometer por completo la confianza en la entrada de curva.
Según lo que salió a la luz durante el fin de semana francés, el problema se manifestaría sobre todo en las frenadas más agresivas, cuando la carga sobre el tren delantero aumenta y el piloto debe gestionar el límite de adherencia en apenas unos instantes. Una situación extremadamente delicada en la MotoGP moderna, donde el tren delantero representa el principal referente sensorial para el piloto.
En Le Mans, Bagnaia estaba tratando de mantenerse enganchado al ritmo de Marco Bezzecchi cuando la Desmosedici perdió de repente apoyo en el tren delantero en la S Dunlop. Una dinámica que recordó otros episodios similares ya vividos por el campeón italiano en las últimas temporadas.
Otros pilotos presentes en pista también habían notado movimientos anómalos de la Ducati número 1 en las vueltas previas al accidente, confirmando la sensación de una moto que se había vuelto progresivamente más difícil de interpretar.
El análisis de Ramon Forcada: “Es raro ver todavía estos problemas”
La horquilla de Bagnaia en el centro de las valoraciones técnicas
En su intervención, Ramon Forcada puso el foco en un detalle técnico muy específico: la horquilla utilizada por Bagnaia. Según el exjefe técnico de Jorge Lorenzo, el piloto de Ducati estaría utilizando una configuración distinta a la de gran parte del paddock, con características que influyen de manera sensible en la dinámica de la moto.
La distinta carrera de la horquilla modificaría de hecho la transferencia de cargas en las frenadas más violentas, alterando el comportamiento del tren delantero y la percepción del límite por parte del piloto. En MotoGP, donde las frenadas superan con holgura 1,5 g de deceleración, incluso variaciones mínimas pueden influir enormemente en el feeling.
Forcada se mostró sorprendido sobre todo por el hecho de que Ducati siga manifestando problemas de este tipo a pesar del nivel tecnológico alcanzado en los últimos años. Según el técnico español, sistemas de frenado, gestión térmica y materiales han alcanzado ya estándares altísimos, motivo por el que seguir viendo crisis repentinas del tren delantero representa una señal de alarma significativa.
Aprilia crece y Ducati se ve obligada a forzar
La RS-GP impresiona por equilibrio y estabilidad
Las declaraciones más contundentes, sin embargo, se refieren al duelo de rendimiento con Aprilia. Para Forcada, hoy la RS-GP habría alcanzado un nivel tal que pone realmente bajo presión a Ducati, sobre todo en la gestión del ritmo de carrera y en la estabilidad del tren delantero.
Según el análisis del ex técnico de MotoGP, Bagnaia se vería a menudo obligado a pilotar por encima del límite natural de la Desmosedici para lograr mantener el ritmo impuesto por las Aprilia. Una situación que inevitablemente aumenta el riesgo de errores y caídas.
En el paddock crece, de hecho, la convicción de que Aprilia ha encontrado una ventana técnica extremadamente eficaz, sobre todo en los circuitos donde hace falta estabilidad en paso por curva y mucha confianza en la entrada de curva. La RS-GP vista en Le Mans mostró una moto muy equilibrada, capaz de mantener la regularidad de rendimiento incluso en las últimas vueltas.
Ducati sigue siendo probablemente la moto más completa de la parrilla en el plano general, pero la ventaja aplastante de las últimas temporadas parece haberse reducido. Y es precisamente este nuevo equilibrio técnico el que podría convertir el Mundial 2025 en una de las temporadas más disputadas de los últimos años.
Ducati busca respuestas: el Mundial entra en una fase decisiva
Borgo Panigale trabaja para recuperar la estabilidad
En boxes Ducati el trabajo se centra ahora en la identificación precisa de las causas que llevan a Bagnaia a perder confianza en el tren delantero en las fases decisivas de las carreras. La sensación es que el problema no afecta a un solo componente, sino a un equilibrio global entre reglaje, frenada, gestión de neumáticos y comportamiento dinámico de la moto.
La Desmosedici sigue garantizando prestaciones altísimas a una sola vuelta y en aceleración, pero en las carreras más apretadas están aflorando vulnerabilidades que los rivales empiezan a aprovechar con continuidad.
Las palabras de Forcada han tenido una gran repercusión precisamente porque llegan de uno de los técnicos más competentes del paddock. Y cuando un observador de ese nivel subraya que Ducati “no es tan cómoda como antes”, significa que la batalla técnica en MotoGP está entrando en una nueva fase.
Para Bagnaia, en cambio, la prioridad sigue siendo recuperar ese feeling en el tren delantero que en los últimos años había sido uno de sus puntos fuertes absolutos. Porque en la MotoGP moderna, cuando falta confianza delante, incluso unas pocas décimas pueden marcar la diferencia entre la victoria y la caída.